En el estrecho hay narcos porque quieren
Desde 1537 España dispone de unos hombres y mujeres perfectamente adiestrados para combatir en la mar y desde la mar –la Infantería de Marina más antigua del mundo-. Encuadrada en la Armada y bajo los auspicios de la Flota, la Fuerza de Infantería de Marina Española, está lista para intervenir en cualquier escenario y situación para lo que sea requerida, bien sean misiones humanitarias en terremotos como en Haití o Turquía, o inundaciones en Valencia, aunque ese no sea su principal cometido, están listos para cualquier operación de guerra en la mar o en la costa.
Está claro que, para luchar contra el narcotráfico, la Guardia Civil no dispone de los medios ni el adiestramiento para combatir con quienes les superan en estos campos ¡pero lo que es peor! No disponen de las herramientas legales, y ya han entregado las suficientes vidas como para deber de darle un giro proporcional a la situación.
No nos olvidemos de que ya en medio del Guadalquivir, los narcos ya han utilizado armas de guerra, tipo fusiles de asalto Kalashnikov de ultima generación, y son cada día más habitual entre ellos, ante cuya potencia y cadencia de fuego no existe otra alternativa que la de la proporcionalidad ¡es decir! Nos atacan con armas de guerra, pues no hay otra alternativa que defendernos, al menos con las mismas.
Además, ante los delitos contra el derecho de gentes, tráfico de seres humanos y narcotráfico en masa, ya no solo existe el derecho sino el deber de repeler con todos los medios al alcance del Estado, tanto en la mar como en tierra.
Las FAS, más concretamente la Armada, sí tiene los medios y el adiestramiento, las herramientas legales solo son un trámite que el Gobierno puede conceder mediante su sistema habitual ¡EL DECRETO! Puesto que dentro de “un marco limitado” y bajo los auspicios del artículo 8 de la Constitución las FAS tienen la misión de la integridad territorial y por tanto también sus aguas, y es por ello que la FAS según la legislación española pueden complementar y apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De hecho, ya lo hacen en labores de apoyo operativo, logístico incluso de vigilancia aérea y marítima, y que por supuesto son buques de la Armada los que transportan al GEO y Guardia Civil en las intervenciones de alta mar, -véase la reciente aprensión del mayor alijo de cocaína en el Atlántico-.
He visto últimamente por los platós de televisión decenas de comentaristas “presuntos expertos en seguridad” –que seguramente no distinguirían entre un bocadillo de carne de membrillo y un cargador de un fusil de asalto-, expresarse muy ligeramente sobre lo que debería hacer la Guardia Civil en el mar; que si disparar a los motores, que si embestir por la proa, que si blablá.
Si alguien piensa que se pueden medir las consecuencias de un abordaje, para el abordado y para el abordador a más de 40 nudos de velocidad, no sabe de lo que está hablando. Pero aún más, si alguien opina que se puede hacer fuego de eficacia sobre los motores, desde una embarcación a esas velocidades, no tiene ni idea de lo que dice ni sabe lo que es un pantocazo, ni un experto tirador con un arma de precisión podría lograrlo a menos de 50 m. si es que el estado de Mar fuera óptimo, y mantener dos embarcaciones a esa distancia en una operación de evasión tampoco es fácil y sin riesgos. Ayer mismo miembros del Servicio de Vigilancia Aduanera, tuvieron que efectuar disparos de advertencia (al aire), para no ser abordados.
La Armada dispone en Rota de la décima escuadrilla de helicópteros Sikorsky SH-60 -en sus variantes Romeo y Bravo- que vuelan a una media de 300 k/h, son las plataformas idóneas para que los francotiradores navales de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) y de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR), que, con el arma adecuada en calibre y munición, -fusil accuracy AW, Barrett M-95 (12,70) –y hasta aquí puedo leer, porque los hay más y mejores- se desplacen a la zona y permitirían eficazmente la paralización de las “gomas” de los narcos con escasísimo riesgo de las vidas incluso de las de los narcos. Desde la misma plataforma, una vez la embarcación sin propulsión, en pocos minutos, un equipo de Infantes puede abordar a los narcos mediante “fast-rope” (descenso por una estacha especial) o abordaje desde otra embarcación con cobertura, detenerlos e impedir que se deshagan de la droga, y un Buque de Acción Marítima (BAM) o de la Benemérita podría estar allí en un tiempo adecuado si estuviesen desplegados en la zona y a tales efectos.
Localizarlos con anterioridad no supondría ninguna dificultad.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, en el Estrecho operan unas 600 narco lanchas, todo un próspero negocio que mueve mucha, muchísima pasta, cuyos pingües beneficios van a parar a Marruecos y paraísos fiscales, aquí solo pan para hoy y cárcel mara mañana para “petaqueros y mulas de playa” y sin embargo está en la mano del Gobierno eliminarla.
Tampoco olvidemos que los vecinos del sur, son los productores y despachadores de la droga y también tendrían obligación de perseguirlos, y estos sí tienen los medios legales, bastaría con una orden de su monarca y aquí paz y después gloria. Pero volvemos al asunto de “la pasta”.
No se trata de marcarnos “un Trump” donde disparan y hunden rápidamente a quienes ignoran los disparos de advertencia, se trataría de operaciones asépticas y sin bajas, para lo que lo único que hace falta es que se dé la orden. Sabemos que a Marlaska no le haría gracia, que a Sánchez y a los que cohabitan con él en el Gobierno aún menos, no sabemos por qué, pero nos lo imaginamos.





















