Imagen de archivo.El sector de la defensa en Europa atraviesa un momento inédito de expansión presupuestaria, pero se enfrenta a un problema estructural de fondo: la elevada fragmentación de su base industrial. Así lo advierte Jorge Sainz, socio responsable de Industria, Defensa y Automoción de KPMG en España, quien señala que disponer de más fondos no asegura la eficacia si no se transforman en capacidades tecnológicas y productivas sostenibles.
"Nunca, en la historia reciente de España y Europa, el presupuesto dedicado a esta materia había alcanzado tal nivel ni crecido tan rápido", apuntan desde la consultora. Sin embargo, el experto remarca que "el verdadero desafío consiste en transformar esa inversión en capacidades industriales, tecnológicas y productivas duraderas".
El análisis de KPMG pone el foco en la desventaja competitiva del modelo europeo en comparación con las dos principales potencias mundiales. Mientras que Estados Unidos y China han vertebrado su sector en torno a grandes campeones nacionales con una alta concentración de recursos, Europa mantiene un mapa disperso de empresas, programas independientes e intereses nacionales. Sainz enfatiza las consecuencias operativas de esta falta de escala:
"El resultado es una capacidad más limitada para concentrar inversiones, acelerar programas estratégicos y alcanzar los volúmenes de producción que exige el nuevo escenario de seguridad internacional".
El perfil español: muchas pymes y alta especialización en nichos
En el contexto nacional, el diagnóstico refleja una atomización aún más acusada. Según datos del Ministerio de Defensa citados por KPMG, ocho de cada diez compañías del sector defensivo español son pequeñas y medianas empresas (pymes). No obstante, esta abrumadora presencia cuantitativa contrasta con su impacto financiero:
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Representación empresarial: El 80 % del tejido industrial del sector son pymes.
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Volumen de negocio: Solo generan el 7,9 % de las ventas totales de defensa en España.
A pesar de que el país cuenta con firmas altamente competitivas y referentes en sectores clave como el naval, el aeroespacial o los sistemas de defensa avanzados, Sainz concluye que "buena parte del sector carece de la dimensión necesaria para competir en igualdad de condiciones internacionalmente".







